
En artículos anteriores hemos hablado de cómo potenciar recursos personales y de equipo, pero sabemos que todos en conjunto formamos una organización y que con resiliencia la potenciamos a ella también.
Las organizaciones son entornos vivos y aunque su núcleo es la gente que trabaja en ellas, sufren cambios de forma independiente, se ven afectadas por el entorno político, económico y social. Es en este momento en que los equipos en conjunto y los colaboradores con cada objetivo individual contribuyen a la adaptación.
El entorno actual nos ha mostrado como nunca que no todas las organizaciones pueden sobrevivir a cambios drásticos; las razones pueden ser múltiples, desde la baja de consumidores hasta la falta de preparación para trasladar a sus colaboradores a entornos remotos.
Considerar a las organizaciones como un entorno vivo implica también que podemos monitorear sus fortalezas y debilidades y formar con esto, entornos resilientes, para que a pesar de los cambios seamos capaces de movernos con ellos para adaptarnos
¿Cómo formar una organización resiliente?
- Sé preciso, pero flexible. Conoce los procesos de la empresa, cuáles son aquellos esenciales y cómo podrían adaptarse.
- Visualiza. Siempre ten en mente dos escenarios, el de lo mejor que podría pasar en la organización y lo peor que podría pasar, esto te ayudará a nivelar expectativas.
- Prepárate para el cambio. Recuerda mantener en mente que los entornos fluctúan constantemente, ten presentes aquellas modificaciones en el contexto que pueden afectar particularmente a tu organización.
- Forma equipos resilientes. Prepara a tus equipos para que sepan que el cambio es constante; recuerda también siempre crear esquemas de compensaciones y beneficios que sean justos para ambos lados, de esta forma si ante el cambio drástico debes prescindir de colaboradores, será difícil, pero sabrán que se trata de movimientos estratégicos.
- Incluye a todos. En caso de que el cambio sea negativo, involucra a las personas en las decisiones, así juntos pueden buscar alternativas y repartir responsabilidades.
La resiliencia significa que podemos aceptar las adversidades e incorporarlas a nuestras experiencias de vida, sin estancarnos en escenarios negativos.
Prepara a tu organización para que se adapte, aprenda y acepte los cambios para lograr evolucionar.