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Nuestra resiliencia laboral

Flor en el desierto resilieente

 

En artículos anteriores hemos hablado de cómo potenciar recursos personales y de equipo, pero sabemos que todos en conjunto formamos una organización y que con resiliencia la potenciamos a ella también.

 

Las organizaciones son entornos vivos y aunque su núcleo es la gente que trabaja en ellas, sufren cambios de forma independiente, se ven afectadas por el entorno político, económico y social. Es en este momento en que los equipos en conjunto y los colaboradores con cada objetivo individual contribuyen a la adaptación.

 

El entorno actual nos ha mostrado como nunca que no todas las organizaciones pueden sobrevivir a cambios drásticos; las razones pueden ser múltiples, desde la baja de consumidores hasta la falta de preparación para trasladar a sus colaboradores a entornos remotos.

 

Considerar a las organizaciones como un entorno vivo implica también que podemos monitorear sus fortalezas y debilidades y formar con esto, entornos resilientes, para que a pesar de los cambios seamos capaces de movernos con ellos para adaptarnos

 

¿Cómo formar una organización resiliente?

 

  1. Sé preciso, pero flexible. Conoce los procesos de la empresa, cuáles son aquellos esenciales y cómo podrían adaptarse.
  2. Visualiza. Siempre ten en mente dos escenarios, el de lo mejor que podría pasar en la organización y lo peor que podría pasar, esto te ayudará a nivelar expectativas.
  3. Prepárate para el cambio. Recuerda mantener en mente que los entornos fluctúan constantemente, ten presentes aquellas modificaciones en el contexto que pueden afectar particularmente a tu organización.
  4. Forma equipos resilientes. Prepara a tus equipos para que sepan que el cambio es constante; recuerda también siempre crear esquemas de compensaciones y beneficios que sean justos para ambos lados, de esta forma si ante el cambio drástico debes prescindir de colaboradores, será difícil, pero sabrán que se trata de movimientos estratégicos.
  5. Incluye a todos. En caso de que el cambio sea negativo, involucra a las personas en las decisiones, así juntos pueden buscar alternativas y repartir responsabilidades.

 

La resiliencia significa que podemos aceptar las adversidades e incorporarlas a nuestras experiencias de vida, sin estancarnos en escenarios negativos.

 

Prepara a tu organización para que se adapte, aprenda y acepte los cambios para lograr evolucionar.

 

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